Equipos de rescate intensificaron este jueves la búsqueda de sobrevivientes tras las devastadoras inundaciones que golpearon la región del Himalaya, en la frontera entre Nepal y China, dejando más de 390 personas muertas y alrededor de mil 400 desaparecidas, de acuerdo con los reportes más recientes.
La emergencia comenzó el miércoles, cuando el colapso de una masa de hielo y rocas en una zona montañosa desencadenó una enorme corriente de agua, lodo y escombros que descendió por los cauces de los ríos y arrasó comunidades, carreteras, puentes e infraestructura fronteriza.
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En Nepal, las autoridades han confirmado cientos de fallecidos, mientras que China reportó víctimas y cientos de personas desaparecidas en la región del Tíbet. Las cifras continúan actualizándose debido a la dificultad para acceder a las zonas afectadas y a que existen registros de personas desaparecidas que podrían estar duplicados entre ambos países.
Miles de personas participan en las labores de rescate
Las operaciones de emergencia se concentran en localizar a personas que pudieron quedar atrapadas bajo el lodo o aisladas en comunidades incomunicadas.
En Nepal, elementos del Ejército y de las fuerzas de seguridad participan en las labores de búsqueda, mientras helicópteros son utilizados para trasladar ayuda, rescatar personas y recuperar cuerpos.
La destrucción de carreteras y puentes ha complicado el acceso terrestre a algunas de las zonas más afectadas. Reportes preliminares señalan daños importantes en la infraestructura de comunicación y transporte, incluyendo decenas de puentes y kilómetros de carreteras.
Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros, incluidos peregrinos y turistas que se encontraban en la región para visitar lugares sagrados y zonas montañosas.
Una avalancha de hielo, agua y lodo
Las autoridades y especialistas investigan las causas exactas del desastre, aunque los primeros análisis apuntan al colapso de una masa glaciar, que habría provocado un enorme flujo de agua y sedimentos.
La corriente avanzó por los valles del Himalaya arrastrando grandes cantidades de rocas, tierra, árboles y estructuras completas.
El fenómeno también generó preocupación por la posibilidad de nuevos desbordamientos, debido a la acumulación de agua y escombros que podría formar presas naturales en algunos puntos de los cauces.
El peligro continúa
Las autoridades mantienen las labores de vigilancia debido al riesgo de nuevos deslizamientos e inundaciones en una región donde las condiciones geográficas y climáticas dificultan las tareas de emergencia.
La magnitud de la tragedia también ha puesto nuevamente bajo la lupa la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a fenómenos relacionados con el deshielo y la inestabilidad de los glaciares.
Mientras los equipos de emergencia avanzan entre caminos destruidos y grandes acumulaciones de lodo y escombros, familiares de cientos de personas permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos.
Las operaciones de búsqueda y rescate continúan en ambos lados de la frontera.

