Rubén Omar Romano protagonizó uno de los momentos más emotivos de su vida fuera de las canchas. El exdirector técnico de equipos como Cruz Azul y América concluyó una etapa de su tratamiento contra el cáncer de próstata y tocó la tradicional campana de un hospital oncológico, acompañado por su esposa, Paola Velasco, y familiares.
El momento ocurrió el viernes 4 de septiembre y fue compartido en redes sociales por su esposa. En las imágenes se observa al entrenador visiblemente emocionado mientras hace sonar la campana, un símbolo utilizado en centros oncológicos para marcar el final de una etapa de tratamiento.
La etapa más reciente de su tratamiento tuvo una duración de 35 días, periodo que Romano enfrentó acompañado de su familia. Su esposa destacó la fortaleza mostrada por el exentrenador durante estas semanas.
“35 días de valentía, 35 días de lucha, 35 días de fe”, escribió Paola Velasco al compartir el momento.
Una batalla que comenzó con una revisión médica
De acuerdo con información publicada por medios deportivos, Romano fue diagnosticado con cáncer de próstata después de que durante una revisión médica se detectaran alteraciones en sus niveles de antígeno prostático específico (PSA).
El diagnóstico fue confirmado en diciembre de 2024 y posteriormente el exentrenador se sometió a una cirugía para extirpar la próstata, además de continuar con atención oncológica.
El proceso médico se prolongó durante meses y tuvo en 2026 una nueva etapa de tratamiento que terminó después de 35 días.
“El partido más importante” de Romano
Con una trayectoria marcada por momentos difíciles, Romano ha enfrentado importantes desafíos tanto dentro como fuera del futbol.
El entrenador argentino, naturalizado mexicano, fue director técnico de clubes como Cruz Azul, América, Pachuca, Atlas, Santos Laguna, Puebla, Tijuana y Mazatlán, entre otros.
Pero uno de los episodios más difíciles de su vida ocurrió en 2005, cuando fue secuestrado mientras dirigía a Cruz Azul. Permaneció privado de la libertad durante 65 días antes de ser rescatado por autoridades federales.
Ahora, más de dos décadas después de aquel episodio, Romano vuelve a protagonizar una historia de lucha y resistencia, esta vez frente a una enfermedad.
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El apoyo de su familia
Durante el momento en el hospital, Romano estuvo acompañado por su esposa y sus hijas. La familia se convirtió en uno de los principales respaldos durante el proceso médico.
Al hacer sonar la campana, el entrenador no pudo ocultar la emoción. El momento fue acompañado por aplausos y abrazos de sus seres queridos.
La imagen rápidamente generó muestras de apoyo de aficionados y figuras relacionadas con el futbol mexicano.
La importancia de la detección oportuna
El caso de Romano también vuelve a poner sobre la mesa la importancia de las revisiones médicas en los hombres.
El cáncer de próstata puede desarrollarse sin síntomas evidentes en sus primeras etapas. Una de las pruebas utilizadas para detectar posibles alteraciones es el análisis de PSA, aunque un resultado elevado no significa necesariamente que exista cáncer y debe ser interpretado por un profesional de la salud junto con otros estudios.
En el caso de Romano, una revisión médica permitió detectar una alteración que posteriormente condujo al diagnóstico.
Una campana que representa esperanza
Después de 35 días de tratamiento, Rubén Omar Romano hizo sonar la campana frente a su familia.
El gesto representa el cierre de una importante etapa de su tratamiento y el inicio de un nuevo periodo de seguimiento médico.
Para quien durante años estuvo acostumbrado a ganar y perder partidos desde el banquillo, esta vez la celebración fue diferente: no hubo marcador, estadio ni trofeo; solamente una campana, su familia y la emoción de haber llegado al final de una etapa especialmente difícil.
Romano, de esta manera, vuelve a recibir una noticia que trasciende el futbol: la oportunidad de continuar adelante después de una dura batalla contra el cáncer de próstata.

