México y China buscan dar un nuevo impulso a su relación bilateral con una agenda que contempla cooperación en sectores estratégicos como salud, educación, ciencia, innovación, medio ambiente y desarrollo rural, en un momento en que el vínculo con el gigante asiático adquiere una creciente relevancia para nuestro país.
Durante una reunión de trabajo en China, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, sostuvo un encuentro con su homólogo chino, Wang Yi, ante quien reiteró la voluntad de México de mantener una relación constructiva con Beijing y encontrar nuevas oportunidades de colaboración.
Uno de los principales planteamientos del gobierno mexicano fue retomar el Mecanismo de Consultas Políticas entre ambas Cancillerías, con la intención de establecer una ruta de trabajo conjunta para los próximos años y convertir el diálogo diplomático en programas concretos de cooperación.
El mensaje mexicano también incluyó una definición política relevante: México busca mantener relaciones de cooperación con todas las naciones.
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“México es amigo de todo el mundo”, señaló Velasco, al destacar que la política exterior mexicana está sustentada en el diálogo, el entendimiento, la confianza, la soberanía, la igualdad entre los Estados y la no intervención.
México reafirma su respaldo a la política de “una sola China”
Durante el encuentro, el canciller mexicano recordó uno de los puntos que mayor importancia tienen para Beijing dentro de la relación bilateral.
Velasco destacó que México votó en 1971 a favor de la Resolución 2758 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que reconoció a la República Popular China como representante de China ante la organización internacional.
El funcionario subrayó que México mantiene desde entonces su adhesión al principio de “una sola China”, una postura diplomática de especial relevancia para Beijing.
El gobierno mexicano vinculó esta posición con su propia tradición de política exterior independiente y con principios que, de acuerdo con Velasco, también encuentran coincidencias con los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica promovidos por China.
La referencia adquiere relevancia en un escenario internacional marcado por las tensiones entre China y Estados Unidos y por la disputa en torno al papel de Taiwán, aunque México ha reiterado históricamente su política de respeto a la soberanía y no intervención.
Salud, educación y ciencia, los puentes entre ambos países
Más allá de las definiciones diplomáticas, México y China plantearon fortalecer proyectos concretos de cooperación.
La educación y la salud fueron identificadas como dos de los principales pilares de la relación bilateral, con especial énfasis en los programas de becas, intercambio académico y colaboración institucional.
La intención es ampliar estos mecanismos y llevar la relación México-China hacia áreas como ciencia, innovación tecnológica, medio ambiente y desarrollo rural.
Para Beijing, la consolidación de vínculos con México representa además una oportunidad para profundizar su presencia y cooperación con uno de los países más importantes de América Latina.
China y México también se encuentran en el escenario multilateral
La relación no se limita al ámbito bilateral.
Velasco destacó que ambos países mantienen un diálogo cada vez más activo en foros internacionales como el G20 y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
En ese contexto, México reconoció el liderazgo de China como anfitriona de la próxima Cumbre de Líderes de APEC, prevista para noviembre en Shenzhen.
La participación de México en estos espacios coloca la relación con Beijing dentro de una agenda internacional más amplia, particularmente en asuntos económicos, comerciales y de cooperación entre las economías del Pacífico.
El poder de la cultura también acerca a México y China
La relación entre ambos países también busca fortalecerse mediante la cultura.
Como ejemplo, Velasco destacó la exposición “On Top of the World Tree: Ancient Civilizations of the Americas”, instalada en el Museo de Shanghái, que reúne cerca de 3 mil piezas arqueológicas y artísticas provenientes de México.
Desde su apertura el pasado 8 de julio, la exposición ha recibido más de 200 mil visitantes, una cifra que refleja el interés del público chino por las antiguas civilizaciones de América.
Para México, estos intercambios representan una herramienta de diplomacia cultural para ampliar el conocimiento de su historia y patrimonio entre la población china.
Una relación que México busca mantener abierta
El encuentro entre Roberto Velasco y Wang Yi deja así un mensaje político: México pretende mantener abiertos los canales de comunicación con China y ampliar la cooperación en sectores que van más allá del comercio.
La delegación mexicana estuvo integrada también por Jesús Seade Kuri, embajador de México en China; Efraín Guadarrama Pérez, jefe de la Unidad de Proyección para la Diplomacia Política Exterior y Organización Interinstitucional de la SRE, y Sergio Kwiatek, jefe de Oficina del embajador y encargado de Asuntos Políticos de la Embajada.
Por China participaron Cai Wei, ministro asistente de Relaciones Exteriores; el embajador Zhang Run, director general para América Latina y el Caribe, y Sun Yi, director general adjunto para América Latina y el Caribe.
El acercamiento ocurre mientras México busca mantener una política exterior abierta hacia distintas potencias y, al mismo tiempo, fortalecer sus vínculos con Asia-Pacífico.
En ese tablero, China aparece como un socio con el que México busca profundizar el diálogo político, la cooperación científica, educativa y sanitaria, así como los intercambios culturales, sin abandonar los principios históricos de soberanía y no intervención que han caracterizado la diplomacia mexicana.

