La lucha libre mexicana está de luto. Alma Corina Gutiérrez Villarreal, conocida en los cuadriláteros como Diana “La Cazadora”, murió a los 48 años después de enfrentar complicaciones de salud que la mantuvieron hospitalizada durante varias semanas.
La noticia fue confirmada la noche del sábado 8 de agosto y posteriormente difundida por familiares y figuras del mundo de la lucha libre. El Hijo del Santo también expresó sus condolencias y destacó la trayectoria de la gladiadora, quien durante casi tres décadas formó parte de una generación importante de la lucha libre femenil mexicana.
Diana “La Cazadora” había enfrentado en las últimas semanas una infección pulmonar que derivó en una hospitalización. De acuerdo con información difundida por medios que siguieron su estado de salud, permaneció internada cerca de un mes y fue sometida a una intervención médica antes de su fallecimiento.
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Del ring a las cámaras
Nacida en Tamaulipas, Alma Corina Gutiérrez comenzó su carrera profesional en la lucha libre en 1997, desarrollando buena parte de su trayectoria en Monterrey.
Su estilo y popularidad la llevaron a conquistar campeonatos en el circuito regiomontano y posteriormente a formar parte del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) durante la década de 2000.
También tuvo participación en Lucha Libre Femenil (LLF), donde consiguió el Campeonato Junior y el Campeonato de Parejas. En el ámbito independiente obtuvo, entre otros reconocimientos, el Campeonato Femenino de Monterrey.
Uno de los capítulos más recordados de su carrera ocurrió en 2007, cuando protagonizó una rivalidad con La Amapola que terminó en una lucha de apuestas en la que ambas pusieron en juego su cabellera. Diana perdió el combate y fue rapada en la Arena México.
Pero su trayectoria no se limitó al pancracio.
“La Cazadora” también se convirtió en un rostro conocido de la televisión regiomontana al desempeñarse como reportera de tránsito, labor que realizaba principalmente en motocicleta. Su trabajo frente a las cámaras le permitió ganarse el reconocimiento de una audiencia que la seguía tanto por su desempeño periodístico como por su carrera en el ring.
La carrera de Diana “La Cazadora” transcurrió durante una etapa de crecimiento y consolidación de la lucha libre femenil en México. Su presencia en diferentes empresas y escenarios contribuyó a mantener vigente una disciplina que durante años tuvo menos espacios de exposición que la lucha varonil.
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Tras conocerse su muerte, aficionados, colegas y personas cercanas a la luchadora comenzaron a compartir fotografías, recuerdos y mensajes de despedida en redes sociales.
Su historia queda ligada a dos mundos: el de los encordados, donde construyó una carrera de casi 30 años, y el de la televisión regiomontana, donde se convirtió en un rostro familiar para varias generaciones. Diana “La Cazadora” tenía 48 años.


