Una funeraria de Iguala, Guerrero, se convirtió en una de las nuevas líneas de investigación del caso Ayotzinapa, luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) realizara un nuevo análisis de los registros telefónicos relacionados con la desaparición de los 43 estudiantes ocurrida la noche del 26 de septiembre de 2014.
Durante la presentación de nuevos avances de la investigación, el titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA), Mauricio Pazarán Álvarez, informó que el análisis de las comunicaciones permitió identificar a 17 personas que anteriormente no habían sido detectadas como relevantes para la investigación.
Entre los nuevos elementos aparecen comunicaciones entre integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos, policías y personas relacionadas con servicios funerarios de Iguala.
La pista de la funeraria El Ángel
Una de las principales líneas apunta a la Funeraria El Ángel, relacionada con la familia Rueda y con la administración del Servicio Médico Forense (Semefo) de Iguala.
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De acuerdo con la información presentada por la Fiscalía, el propietario del establecimiento, identificado como Rodolfo “N”, habría mantenido comunicaciones con integrantes de Guerreros Unidos durante la madrugada del 26 y la mañana del 27 de septiembre de 2014.
El análisis también detectó comunicaciones entre Rodolfo “N” y otras personas relacionadas con la investigación, lo que llevó a las autoridades a profundizar una línea que ya había sido planteada años atrás sobre el posible uso de funerarias y crematorios para ocultar evidencia.
La investigación cobró mayor relevancia después de que en cateos realizados en instalaciones vinculadas con la funeraria y el Semefo fueran localizados restos óseos, documentación oficial y un horno que las autoridades identificaron como un posible crematorio clandestino.
¿Qué papel habrían tenido los teléfonos?
El reanálisis de las comunicaciones también permitió establecer que algunos teléfonos pertenecientes a los estudiantes desaparecidos continuaron activos después de la noche de los hechos.
Según los datos presentados por las autoridades, el teléfono de Jorge Antonio Tizapa Legideño habría sido utilizado semanas después de su desaparición por un exservidor público de Iguala.
También se identificó un dispositivo perteneciente a Jorge Aníbal Cruz Mendoza, que habría sido utilizado por un policía municipal de Iguala el 30 de septiembre de 2014 y posteriormente por su pareja.
Estos hallazgos forman parte de una revisión más amplia de registros telefónicos, documentos y otras evidencias que busca reconstruir las comunicaciones entre víctimas, integrantes del crimen organizado y funcionarios durante y después de la noche de Iguala.
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La hipótesis de los crematorios
La nueva información volvió a colocar bajo investigación la posibilidad de que algunas de las víctimas hubieran sido trasladadas a instalaciones funerarias.
La Fiscalía ha señalado que testimonios de personas colaboradoras también apuntan a esa posibilidad. Sin embargo, la hipótesis todavía debe ser acreditada mediante pruebas periciales, documentales y testimoniales.
El hallazgo de restos óseos y un horno clandestino en instalaciones relacionadas con la funeraria es considerado por los investigadores como un elemento que requiere ser contrastado con el resto de la evidencia disponible.
17 nuevos sujetos bajo investigación
El nuevo análisis de las comunicaciones permitió incorporar a 17 personas como sujetos de investigación, entre ellas individuos vinculados con corporaciones policiales y grupos criminales.
La Fiscalía busca determinar qué papel pudo haber desempeñado cada uno de ellos en los acontecimientos ocurridos entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014 y en las acciones posteriores relacionadas con la desaparición de los estudiantes.
A 12 años de la desaparición de los normalistas, el caso Ayotzinapa continúa abierto y con distintas líneas de investigación. Las nuevas pesquisas sobre telefonía, funerarias, Semefo y posibles vínculos entre autoridades y grupos criminales buscan esclarecer qué ocurrió con los 43 estudiantes y determinar responsabilidades.
Hasta ahora, estos nuevos elementos constituyen líneas de investigación e indicios, y no una conclusión definitiva sobre el destino de los normalistas.

