Una nueva investigación geofísica detectó indicios de una posible estructura oculta detrás de la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, Egipto. El hallazgo vuelve a poner sobre la mesa la hipótesis de que el sepulcro pudo haber sido construido originalmente para la reina Nefertiti.
Una nueva investigación sobre la tumba del faraón Tutankamón volvió a despertar uno de los grandes misterios de la arqueología egipcia: la posibilidad de que detrás de su cámara funeraria exista una estructura hasta ahora desconocida que pudiera estar relacionada con la desaparecida tumba de Nefertiti.
La investigación, difundida el 17 de septiembre, forma parte del “Amarna Royal Tombs Project Occasional Report 8”, un nuevo estudio geofísico realizado en la zona de la tumba de Tutankamón, identificada como KV62, en el Valle de los Reyes.
De acuerdo con los investigadores, diferentes técnicas de exploración han detectado señales compatibles con una posible estructura oculta detrás del muro norte de la cámara funeraria.
Una tumba diferente a las demás
La tumba de Tutankamón fue descubierta en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter y desde entonces ha llamado la atención de los especialistas debido a sus características poco comunes.
A diferencia de otras tumbas reales de la XVIII Dinastía, KV62 cuenta con un número reducido de cámaras y espacios relativamente pequeños para lo que se esperaba de un sepulcro destinado a un faraón.
Esta particularidad ha alimentado durante décadas la hipótesis de que la tumba pudo no haber sido construida originalmente para Tutankamón y que habría sido adaptada de manera apresurada para recibir sus restos después de su muerte.
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Tutankamón murió siendo muy joven, alrededor del siglo XIV antes de nuestra era, y su entierro se produjo en un contexto en el que los investigadores consideran posible que su sepulcro haya tenido un proceso de modificación.
¿Qué hay detrás del muro?
El nuevo estudio combinó información obtenida mediante diferentes métodos geofísicos, entre ellos radar de penetración terrestre, mediciones de microgravedad y estudios anteriores de resistividad eléctrica.
Los investigadores identificaron señales que podrían corresponder a un corredor de aproximadamente dos metros de ancho, situado detrás del muro norte de la cámara funeraria.
Además, más de mil 200 mediciones de microgravedad realizadas en un área de aproximadamente 35 metros cuadrados alrededor y por encima de la tumba revelaron anomalías que presentan formas rectilíneas y una densidad aparentemente menor que la del terreno circundante.
Algunas de estas estructuras parecen estar alineadas de manera paralela al muro norte de la cámara funeraria.
Los especialistas plantean que investigaciones anteriores pudieron no haber identificado esta posible estructura debido a que buscaban principalmente una gran cámara vacía inmediatamente detrás del muro.
La hipótesis de Nefertiti
Los nuevos indicios también han reactivado una hipótesis planteada hace más de una década por el egiptólogo británico Nicholas Reeves.
Reeves propuso que la tumba de Tutankamón pudo haber formado parte de un complejo funerario más grande y que originalmente habría sido preparada para Nefertiti, esposa del faraón Akenatón y figura central de la XVIII Dinastía.
De acuerdo con esta teoría, algunos de los espacios de la tumba habrían sido reutilizados posteriormente para el entierro de Tutankamón.
Sin embargo, la investigación no demuestra que Nefertiti se encuentre detrás de la tumba de Tutankamón. Para confirmar esa posibilidad sería necesario acceder físicamente a la estructura y encontrar evidencias arqueológicas, como objetos funerarios, inscripciones, restos humanos u otros elementos que permitan identificar a su ocupante.
Podrían explorar el sitio en los próximos meses
El equipo de investigación ha planteado realizar una pequeña perforación de aproximadamente 7 a 8 centímetros de diámetro en la zona norte de la tumba para introducir un dispositivo remoto equipado con una cámara de 360 grados.
La propuesta todavía requiere la autorización de las autoridades egipcias encargadas de las antigüedades. Si recibe el permiso correspondiente, la exploración podría comenzar en noviembre.
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El objetivo sería determinar si las anomalías detectadas corresponden realmente a una estructura construida por los antiguos egipcios y, sobre todo, establecer si existe una conexión física con KV62.
Por ahora, el misterio permanece abierto: las nuevas mediciones aportan indicios de una posible estructura oculta, pero la tumba de Nefertiti aún no ha sido localizada ni identificada.
La posibilidad de que la famosa reina egipcia se encuentre en las inmediaciones de la tumba de Tutankamón vuelve así al centro del debate arqueológico.

