El primer viaje comercial surcoreano por la Ruta Marítima del Norte busca reducir tiempos y costos de transporte, pero enfrenta los riesgos derivados de las sanciones contra Rusia.
Corea del Sur comenzó a explorar una nueva vía para transportar mercancías hacia Europa a través del Ártico, en una estrategia que podría modificar las rutas tradicionales del comercio entre Asia y el continente europeo y, al mismo tiempo, intensificar la competencia con China.
De acuerdo con un reporte publicado por el Financial Times, elaborado por Daniel Tudor, desde Busan, y Demetri Sevastopulo, desde Washington, el buque portacontenedores PanStar Acro partió del puerto surcoreano de Busan para realizar un viaje de aproximadamente 45 días hacia Europa utilizando la denominada Ruta Marítima del Norte (RMN).
A diferencia de las rutas convencionales, el barco se desplazó hacia el norte, bordeando la costa ártica de Rusia, con escalas previstas en Felixstowe, Rotterdam y Gdańsk.
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El recorrido representa la primera prueba comercial de Corea del Sur en esta vía marítima, considerada una posible alternativa al Canal de Suez ante el interés de gobiernos y compañías navieras por aprovechar el deshielo del Ártico.
Menos días de navegación
Según la información citada por el Financial Times, Seúl calcula que la Ruta Marítima del Norte podría reducir alrededor de 10 días el tiempo de navegación entre Corea del Sur y Europa frente al trayecto por el Canal de Suez.
Una reducción de este tipo podría traducirse en menores gastos de combustible y operación para las empresas navieras, además de ofrecer una alternativa frente a zonas consideradas estratégicas y vulnerables para el comercio internacional.
El investigador Kim Saeme, del Instituto Asan, señaló al periódico británico que la ruta resulta atractiva desde el punto de vista geográfico debido a que puede acortar las distancias entre Corea y Europa y reforzar la posición de Busan como centro logístico.
Para Corea del Sur, el proyecto también tiene una dimensión económica. Busan es uno de los principales centros de transbordo de mercancías del mundo, por lo que Seúl busca que la nueva ruta contribuya a fortalecer la actividad portuaria de la ciudad.
China lleva la delantera
El desafío para Corea del Sur es que China ya tomó ventaja en el desarrollo comercial de esta vía marítima.
El Financial Times señala que empresas chinas comenzaron a operar servicios estacionales de transporte de contenedores por el Ártico desde 2023 y que recientemente Pekín puso en marcha lo que presenta como el primer servicio regular de la Ruta Marítima del Norte hacia Europa.
Esta situación preocupa en Seúl ante la posibilidad de que China consolide una posición dominante si la ruta demuestra ser comercialmente viable.
Ramón Pacheco Pardo, profesor de Relaciones Internacionales del King’s College de Londres, explicó al periódico que Corea del Sur identifica en el Ártico una nueva área de competencia con China.
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La empresa PanStar, responsable del viaje del PanStar Acro, busca aprovechar la posición de Busan como punto de conexión para mercancías provenientes de otros países asiáticos. La compañía ha señalado que ya existen consultas y reservas para transportar carga china y japonesa mediante conexiones en el puerto surcoreano.
Rusia, el principal obstáculo
Aunque la Ruta Marítima del Norte ofrece ventajas potenciales, su utilización también implica importantes riesgos geopolíticos.
La vía está administrada por Rosatom, empresa estatal rusa, y los buques necesitan autorización de Moscú para realizar los tránsitos. Esto representa un problema para las compañías surcoreanas debido a las restricciones y sanciones internacionales relacionadas con la guerra en Ucrania.
El Financial Times advierte que, aunque Corea del Sur no está sometida a las sanciones estadounidenses y europeas que afectan directamente a Rusia en este ámbito, sus empresas podrían enfrentar riesgos de sanciones secundarias de Estados Unidos, además de dificultades para conseguir seguros, financiamiento y servicios de intermediación.
Moon Ye-chan, de la Universidad de Yonsei, resumió uno de los principales desafíos para convertir la ruta en un negocio sostenible: no basta con que técnicamente sea posible navegar por el Ártico si las aseguradoras no quieren cubrir las operaciones o los bancos se niegan a procesar las transacciones.
Así, Corea del Sur busca abrirse paso en una ruta que promete reducir tiempos y costos entre Asia y Europa, pero que todavía enfrenta condiciones climáticas, logísticas y, sobre todo, una compleja disputa geopolítica en torno a Rusia y la creciente competencia con China.
Fuente: Financial Times. Daniel Tudor, en Busan, y Demetri Sevastopulo, en Washington.
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