El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó este lunes un inusual episodio al recibir un pedido de McDonald’s directamente en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
La entrega fue realizada por una repartidora de DoorDash, quien llevó hamburguesas y papas fritas —alimentos favoritos del mandatario— hasta la sede del Ejecutivo, en un acto que fue presenciado por medios de comunicación.
Durante el encuentro, Trump aprovechó la escena para promover su iniciativa fiscal conocida como “no tax on tips” (sin impuestos a las propinas), destacando su impacto en trabajadores del sector servicios.
El momento adquirió tintes mediáticos cuando el presidente interactuó con la repartidora frente a reporteros e incluso le entregó una propina de 100 dólares en efectivo, gesto que reforzó el mensaje político de su propuesta.
De acuerdo con reportes, el pedido consistía en comida rápida típica de la cadena y posteriormente fue compartido con personal del ala oeste de la Casa Blanca.
El episodio derivó además en una breve conferencia improvisada, en la que el mandatario abordó diversos temas de política nacional e internacional, convirtiendo una entrega cotidiana en un acto de comunicación política.
No es la primera vez que Trump utiliza la comida rápida como elemento simbólico en su estrategia mediática. Durante campañas anteriores y su primer mandato, ya había recurrido a este tipo de gestos para proyectar cercanía con el electorado.
El evento, aunque inusual, refleja el estilo característico del mandatario, quien combina actos cotidianos con mensajes políticos en escenarios de alta visibilidad pública.


