México apuesta por el gas nacional

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El gobierno de México confirmó su intención de desarrollar proyectos de extracción de gas natural en yacimientos no convencionales, utilizando técnicas como el fracking, una decisión que marca un cambio relevante en la política energética nacional.

Actualmente, el país importa cerca de 75% del gas que consume, principalmente desde Texas, lo que ha llevado a las autoridades a impulsar la producción interna para fortalecer la soberanía energética.

La estrategia contempla que Petróleos Mexicanos (Pemex) lidere los proyectos, principalmente en el norte del país y en el Golfo de México, con miras a iniciar producción hacia 2027.

¿Qué es el fracking y por qué genera debate?

La fractura hidráulica (fracking) es una técnica que permite extraer gas atrapado en formaciones rocosas profundas mediante la inyección de agua, arena y químicos a alta presión.

Aunque ha sido clave para aumentar la producción energética en países como Estados Unidos, su uso genera controversia por:

  • Alto consumo de agua
  • Riesgo de contaminación de acuíferos
  • Emisiones y posibles impactos sísmicos

Organizaciones ambientalistas han criticado la decisión del gobierno mexicano, señalando que los riesgos siguen siendo elevados, pese a las promesas de utilizar tecnologías más limpias.

Gobierno promete extracción “más sustentable”

La administración federal ha defendido el proyecto asegurando que se emplearán métodos más sostenibles, como:

  • Uso de agua no potable o reciclada
  • Reducción de químicos contaminantes
  • Supervisión de un comité científico

El objetivo, según autoridades, es equilibrar la producción energética con la protección ambiental.

Especialistas advierten que el desarrollo del fracking en México requerirá inversiones millonarias y capacidades técnicas que actualmente son limitadas.

Se estima que el país necesitaría perforar miles de pozos con inversiones de decenas de miles de millones de dólares para lograr un impacto significativo en la producción de gas.

Además, Pemex enfrenta restricciones financieras, lo que podría obligar a esquemas de inversión mixta con el sector privado.

Un cambio de rumbo energético

La decisión también representa un giro respecto a la política energética del sexenio anterior, que había frenado el fracking por razones ambientales.

Ahora, el gobierno apuesta por el gas natural como un combustible clave en la transición energética, en medio de un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad en los mercados energéticos.

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