El papa León XIV elevó el tono frente a la escalada de tensiones en Medio Oriente, particularmente en relación con Irán, al condenar enérgicamente las amenazas dirigidas contra ese país y su población civil.
Desde su residencia en Castel Gandolfo, el pontífice calificó como “verdaderamente inaceptable” cualquier advertencia de destrucción o ataque masivo contra una nación, subrayando que este tipo de posturas vulnera principios fundamentales del derecho internacional y la ética global.
El líder de la Iglesia católica hizo un llamado directo a los gobiernos involucrados para detener la escalada bélica y evitar una catástrofe humanitaria, poniendo énfasis en la protección de civiles, especialmente niños, ancianos y enfermos.
El Papa ha reiterado en diversos mensajes su inquietud por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, al advertir que la violencia solo profundiza el sufrimiento y aleja las soluciones diplomáticas.
Incluso, en conversaciones con líderes internacionales, ha insistido en la necesidad de “reabrir caminos de diálogo” y frenar las hostilidades, posicionando al Vaticano como un actor que busca mediar y reducir tensiones.
Asimismo, ha denunciado los ataques a infraestructura civil y el impacto directo sobre la población, señalando que estas acciones pueden constituir violaciones al derecho humanitario internacional.
En su mensaje más reciente, el pontífice exhortó a la comunidad internacional a no normalizar la guerra ni la violencia, y pidió a los ciudadanos presionar a sus líderes políticos para apostar por soluciones pacíficas.El Vaticano ha mantenido una postura constante: evitar una guerra a gran escala y promover el diálogo multilateral como única vía viable para resolver el conflicto.


